Comenzamos nuestro santo servicio entonando el himno Nº 21 “Mirad al Salvador”. En este día, nuestro pastor Jeremías Vásquez es quien comienza con la coordinación de nuestro servicio. 

Posteriormente, nuestro Pastor nombra a nuestros hermanos Oficiales Diáconos que trabajarán en este nuevo año 2019. Comienza el nombramiento, llamando hacia el altar medio a nuestros hermanos: Aníbal Fernandoy (1º ayudante), Manuel Pérez (2º ayudante), Alejandro Riquelme, Jaime Flores, Jorge Olmedo, Ricardo Aravena, Anselmo Toledo, José David Cáceres, Samuel Rojas, Jorge Venegas, Gabriel Cornejo, Jaime Arellano, Luis Aurelio Jara, Juan Carlos Rodríguez, Ricardo González, Roberto Campos, Leonardo Aarón Quezada, Juan de Dios Arellano, José Daniel León, Francisco Ramírez, Richard Orellana, Ernesto Castro, Rodrigo Roco y Alejandro Belmar. También, llama a nuestro hermano Luis Albornoz, quien por problemas de salud tiene libertad para formar parte también de la Junta de Oficiales Diáconos como un consejero, dado a su larga trayectoria en la obra del Señor como Oficial Diácono y Ayudante de Pastor. Posteriormente, nuestro Pastor brinda una bendición a nuestros hermanos y luego nos unimos en adoración a nuestro Rey Soberano.

A continuación queda con la coordinación nuestro hermano Aníbal Fernandoy.  Luego, pasa nuestra hermana de secretaria para dar a conocer los avisos para esta semana, profesores de escuela dominical primer semestre año 2019 y hermanos porteros y pasilleros. Inmediatamente, se realiza oración por todos nuestros hermanos enfermos, y es dirigida por el oficial diácono Jorge Venegas.

Se realiza el primer servicio de ofrenda y el Coro instrumental entona la alabanza “Grande eres Dios” y su pueblo se une en adoración. Seguidamente, el Coro Infantil-Juvenil entona la alabanza “En el nombre de Jesús” y somos inundados con su presencia.

Posteriormente,  queda nuestro pastor Jeremías Vásquez quien da a conocer a algunas actividades que se están llevando a cabo en el Templo anexo de nuestros hermanos Haitianos.

De inmediato, pasamos a la lectura y exhortación de la Palabra del Señor por los labios de nuestro Pastor. El mensaje de este día se encuentra en San Mateo capitulo 20 versículos 35 al 42. Lleva por título “La venida del Hijo del Hombre”.  Para este día, nuestro Padre Celestial nos enseña que cuando estamos llenos de la presencia de su Espíritu Santo, nunca estamos mal, pues estamos llenos de gozo, alegría y de paz, porque sabemos que todo es pasajero en esta vida terrenal, y que nuestro gozo está en la venida de nuestro Señor Jesucristo. Nuestro ser anhela su venida. No nos alarmamos, ni angustiamos ante todo lo que pueda suceder en un futuro, ante los rumores de guerras, etc. porque sabemos que antes de la gran tribulación, seremos arrebatados y llevados a las Bodas del Cordero. Conforme a la promesa del Señor “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva y aun cuando todo se termine la Palabra de Dios se mantendrá. Cuando hemos sentido que todo está perdido, el Señor nos recuerda que su palabra permanecerá para siempre, y cuando nos aferramos a ella, a sus promesas, somos bendecidos, fortalecidos y vencemos aquella tribulación, porque nos abrazamos a su palabra. Como hijos de Dios, nuestra dependencia viene de lo alto, de nuestro Padre Celestial. Nos enseña también que aun en rumores de fecha exacta a su venida, no debemos dar pie a ello, pues como hijos debemos estar firmes, velando porque no sabemos el día, ni la hora. Debemos tener discernimiento conforme a la palabra del Señor, respecto de los mensajeros de profecías, o aquellos que anuncian fecha exacta de su venida. “Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles del cielo, sino sólo mi Padre”.  Debemos estar atentos a su venida, y no ajenos a ella, como en los días de Noé. Sino que debemos ser reconocidos como la Iglesia del Señor, como verdaderos hijos de Dios, que aun cuando en el mundo el amor se enfríe, quien verdaderamente ama y tiene a Jesucristo en su corazón, debe amar verdaderamente a su prójimo. Hemos de estar velando, siendo verdaderos hijos de Dios, para que cuando suene la trompeta seamos levantados hasta la presencia del Señor. Dios no llama a velar, porque no sabemos cuándo vendrá por nosotros, ya sea por todos o de manera personal. “Velad, pues, porque no sabemos a qué hora ha de venir nuestro Señor”. Amén.

Se realiza el segundo servicio de ofrenda, para ello el Coro Instrumental entona la alabanza “Grande es tu amor” e inmediatamente después, el Coro Infantil-Juvenil canta al Señor “Esperando al Nazareno”. Nos unimos en adoración y su presencia de mueve con gran poder sobre su pueblo.

Damos término a nuestro bendecido servicio entonando el himno Nº174  “Un poco, poquito de tiempo”. A continuación, queda con la congregación nuestro Pastor quien nos brinda la bendición pastoral y, finalmente, nuestro hermano Luis Albornoz nos despide con la bendición del Señor.

Redacción: Hna. Camila Flores Sepúlveda - Fotografías: Hno. Nicholás Cáceres  / Comunicaciones IMPCH Talca

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